REPORTAJE: El antes y después de llegar a Los Quillayes

Era el 3 de marzo 1985, un gran terremoto afectaba la zona central de Santiago, en aquellos tiempos en donde mis padres vivían en una pequeña pieza que estaba en la casa de mi abuela materna.

Terremoto de 1985 en Santiago Centro

Aunque vivíamos en pleno centro de la capital, específicamente en el sector  Mapocho con Ricardo Cumming, la pobreza era algo transversal y muchas personas sostenían a sus familias con los programas de empleo mínimo del estado.

Aquella casa antigua después del terremoto quedo con daños estructurales importantes y esta se hizo más pequeña para los que vivíamos ahí.

Casa de mi abuela ubicada en el Pasaje Clentaru, Santiago Centro.

En los días de ese año un visitadora (trabajadora social) visita diversos domicilios para ver los daños que habían sufrido las familias por ese susto que les brindo la naturaleza.

En una de esas visitas llega a la casa de mi abuela y se fija que aparte de estar dañada en esta había un gran hacinamiento por tantas personas que en esta residían

En esto ella se dirige a mis padres y le dice; “ustedes no pueden vivir en condiciones y menos con estos niños pequeños”, refiriéndose a mi hermana y yo.

En eso nos hace ir a un albergue en donde había mucha gente que había sido afectada de gran manera por el terremoto y que esperaban ayuda del gobierno.

En este lugar se conocieron muchas personas que en futuro pasarían hacer vecinos cuando se les entregara una nueva vivienda.

Para nosotros ese momento llego un día cuando un militar dice; “tomen sus cosas porque tienen que ir a ver su nuevo hogar”.

A esto mi padre me cuenta que cuando llegaron se fijaron que estos grandes edificios rojos fueron construidos en un sector en donde aún quedaban grandes zonas de campo.

Por nombre empiezan a entregar los departamentos que fueron dados casi a la suerte ya que nadie podía elegir el piso donde vivir.

A nosotros nos tocó un tercer piso y aunque era una bendición no dimos cuenta que aún le faltaban muchas terminaciones la cuales con el tiempo cada familia fue terminando.

Primero años en Los Quillayes – Foto: Julio Garin

Mis padres cuentan que los primeros años en la nueva la Población Los Quillayes, fueron duros por la crisis social y económica que vivía el país y también por vivir en un sector que no contaba con los servicios básicos mínimos cómo; transporte, salud o educación.

En aquellos tiempos para poder ayudar el municipio hizo entrega de Camarotes y Cunas.

Entrega de camarotes y cunas – Foto: Julio Garin

Llego el tiempo que me toco ir a la escuela y el primero fue el Capitán Pastene, el cual teníamos que cruzar por toda la población para llegar y que ingresabamos en un principio por una entrada que estaba entre dos block del sector cinco.

Algunos de los estudiantes antes de entrar iban a comprar a la lechería que estaba donde actualmente está el Supermercado La Oferta.

Lugar donde se ubicaba la lecheria de San José de la Estrella.

Por cosas del destino con el tiempo me tuvo que cambiar a la Escuela Cataluña, en donde teníamos que ocupar corbata roja y donde para llegar teníamos que tomar la micro Carrascal o Conhabit Quilicura.

Primer recorrido Carrascal Villa Olimpica, que después cambio al numero 373

En ese tiempo había llegado una variada gama de nuevo recorridos cómo; la Pedro de Valdivia Blanqueado, Renca La Florida, entre otras.

Micro Pedro de Valdivia Blanqueado.

Al pasar los años la gente se empieza a organizar y crea el primer club deportivo llamado General Badiola, que después paso a denominarse Halcones del Oriente.

Club Deportivo General Badiola (en referencia al General Sergio Badiola, Intendente de Santiago 1986 – 1989)

También se había organizado la primera junta de vecinos que agrupaba a los sectores 1, 2, 3, 4, 5 y 6 de Los Quillayes y las Villas; Santa Elena, El Sendero, Santa Raquel y San Esteban .

Campaña de Ambulancia de la primera Junta de Vecinos de Los Quillayes.

Con el pasar de los tiempos se extraña esos años de organización, solidaridad y tranquilidad de nuestro barrio.

Muchas personas de algún modo han partido y con ellos se han llevado parte de la historia de nuestra población.

Por eso quiero invitar a las vecinas y vecinos que rescatemos los recuerdos de nuestro barrio para que recuperemos los valores que hemos perdido.  Los mismos que un día desde la nada nos hicieron luchar por cosas que mejoraron nuestra calidad de vida y que nos daban el orgullo de decir que éramos quillayinos y quillayinas.

Alexis Canales

Facebook Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *